Crítica de Nicky la aprendiz de bruja
Deliciosa fábula con todo lo bueno de Miyazaki. Arte que ya no se ve.
Pastiche perezoso de los éxitos más blandos, los personajes más tópicos y los malvados más acartonados
Calificación: ⭐
No soy fan de James Gunn ni he visto su anterior película de Superman, pero al menos tiene su estilo y hace lo suyo, que siempre es un punto a favor. Lo que ocurre es que el mercenario encargado de seguir ordeñando la teta de la franquicia ha tirado por el camino de en medio, borrado cualquier seña de identidad propia y apagado, literalmente, otra de las premisas de Gunn: el color.
Una vez más, en una historia supuestamente luminosa, Zack Snyder debe haberse colado en postproducción a bajar el brillo y poner ese horrible filtro tan suyo que mata cualquier tonalidad.
Así que queda una imaginería en penumbra y más vale, porque lo poco que se ve es un pastiche de Guardianes de la Galaxia, y Star Wars, pero sin ninguna identidad propia ni personajes que le den vida a la historia.
Esa historia no es más que una excusa con el enésimo antagonista intercambiable, las mismas localizaciones volcánicas de planeta alien, hechos que se retuercen a conveniencia del argumento hasta la risa no intencionada (lo de los soles es de traca y qué decir de la kriptonita, que quedan dos kriptonianos y un perro en todo el universo, pero el malvado tiene justo lo que les afecta, qué pena que sea idiota perdido y se esconda en un planeta con sol amarillo).
Nada merece la pena, el argumento es un tostón, las acciones de los personajes los convierten a todos en idiotas y las emociones son manufacturadas y un tiro por la culata, porque el perro de CGI es tan falso que es imposible tomarle cariño o tomarlo en serio, además de que la niña es inaguantable y su relación con Supergirl forzada y falsa.
Y por cierto, como premisa y disparadero de la acción, ¿no ha habido ya bastantes perros desde John Wick?
Parece que la originalidad tenga pena de prisión en Hollywood.
Al final no es que sea más de lo mismo, es que han copiado lo peor de eso mismo y a poner al personaje de Lobo como un servicio a los fans tan tramposo como el resto de elementos. Menudo desperdicio.
Una vez más, la película parece escrita, dirigida y producida por ChatGPT. Derivativa, olvidable y tramposa, el resultado es que no emociona, no implica y es otro churro más de una fábrica que promete reinventarse, pero luego no.
Qué fatiga, en serio, menos mal que al menos no tiene las ínfulas de otras y su duración es contenida.