Crítica de La Odisea

Crítica de La Odisea

Nolan en estado puro, virtuosismo y cine que se queda rozando la maestría por culpa de su guion.

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

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La Odisea de Nolan es película muy buena de las que ya no se hacen, la enésima demostración de que es un virtuoso con la cámara y la dirección.

Pero con la escritura, como suele pasar en sus propuestas, ya no tanto.

De todos modos vaya por delante que es mejor que el 99,9% de pelis que me trago cada semana.

Además, es probable que lo haya dicho ya, pero no soy un gran fan de Nolan. No creo que sea el salvador del cine que algunos ven al mirarle ni sus películas me parecen especialmente redondas. Sobre todo, por esa escritura que se empeña en hacer él mismo sí o sí.

No obstante, es un artista y hace películas de verdad y no puzzles de pantalla verde donde los intérpretes actúan solos, el ordenador es el protagonista y el guion ni está ni se le espera.

Aquí el guion está y, dados los mimbres, es bastante mejor de lo que esperaba, pero hay demasiada distancia entre el Nolan cineasta y el Nolan escritor y ojalá un día se decida a trabajar con un guionista excelente y por fin pueda ver a ese Nolan que otros ya contemplan.

Mientras tanto, sus propuestas me parece que están bien o muy bien en bastantes ocasiones, pero se quedan a bastantes metros de una verdadera grandeza.

De lo que sí soy fan es de La Iliada y La Odisea, mis historias fetiche desde pequeño, la cuna de la literatura occidental y todo eso. A mí me fascinaban de crío porque dioses, héroes y hombres se peleaban y mezclaban en sus asuntos, con sangre, emoción y sexo por todas partes, así que no estaba muy seguro de cómo iba a conseguir Nolan trasladar semejante épica.

La respuesta es, de forma aceptable, sabiendo de antemano que ni iba a escribir un personaje que se pareciera al verdadero Odiseo, ni los temas serían los miismos.

Así, el astuto e implacable rey de Ítaca se convierte en un hombre lleno de remordimientos y añoranza, mientras que la historia se moderniza a una de trauma y culpa por la guerra, el dolor, la pérdida y la muerte.

En definitiva, una revisitación moderna que altera fundamentalmente el mito, porque estaba claro que no podía plasmar ni los personajes, ni los temas ni la moral de la época, tan alienígena para el espectador actual.

Nolan no solo domestica, convierte y suaviza a la historia y a los que la protagonizan, también la cambia diametralmente en detalles clave, como el encuentro con Polifemo, las estancias con Calipso y Circe, los acontecimientos en el Hades, el borrado del enorme papel de los dioses con una Atenea reducida a rollo psicológico interno…

Así, la historia se parece y a la vez es diametralmente opuesta a la verdadera Odisea, pero eso ya me lo imaginaba porque no puedes contarle eso a nadie hoy, y menos con Matt Damon de protagonista.

No obstante, de veras que me la esperaba bastante peor en ese sentido y el enfoque no chirría demasiado, excepto en un par de puntos imperdonables, como esa edad de bronce o la insistencia con los pueblos del mar metidos como calzador porque hay que justificar masacres y acciones con moral moderna, innecesaria e irrelevante en la epopeya original.

Técnicamente es impecable, por supuesto. Los barcos son barcos, las personas son personas y los efectos son prácticos en lugar de CGI por todas partes. De hecho, me quito el sombrero ante “la escena” con Circe.

En cuanto a elecciones de estilo como los Lestrigones o las armaduras troyanas o aqueas (en las que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia), pues son eso, elección y, aunque en ocasiones rocen demasiado al primer contacto, al final casi que añaden a la película.

Para mí, la pata que cojea es la de siempre. Nolan no sabe escribir muy buenos personajes.

Aunque su Odiseo es relativamente coherente consigo mismo, el parecido con el de la historia de Homero no es mucho y su mayor cualidad, su astucia, no sólo no se aprecia prácticamente a lo largo de la película, sino que ocurre todo lo contrario, lo cual resulta la espina que, personalmente, más me escuece. Durante la película, Odiseo toma decisiones bastante idiotas, como el flechazo innecesario al cíclope (quien sepa algo de La Odisea y lo que ocurre realmente ahí comprenderá lo que digo), o también no coger la ruta principal de vuelta porque está «cansado de seguir a Agamenón».

Así, Nolan recurre a uno de los mayores pecados en escritura y a un recurso demasiado habitual en sus películas, que en vez de mostrar lo inteligente que es Odiseo (más bien muestra lo contrario en momentos clave), los demás personajes, como Menelao, no dejan de repetirlo para inculcarnos la noción, a pesar de que estemos viendo otra cosa cuando el protagonista actúa o decide.

Como también ocurre con Nolan, el clímax no es gran cosa. La pelea contra los pretendientes no es el desenlace que ha estado dos horas y media cociéndose y es un poco forzado, pero bueno, son las cosas de exigir más al que mejor lo hace, algo injusto teniendo en cuenta las alternativas.

En definitiva, me gustó bastante y es más bien tres estrellas y media que cuatro, pero espero que triunfe y gane mucho, para que se sigan haciendo películas de verdad y no mierda de seudoIA en estudios que son una pantalla verde.

De veras que si alguna vez Nolan no se considerara el Odiseo de todas las fiestas y dejara que otros escribieran o le ayudaran, creo que conseguiría esa ansiada ballena blanca que persigue.

Y no, no es Interestellar no lo es ni de coña.

LO MEJOR

Que es una elícula de verdad es un mar de falsedad por todas partes.

LO PEOR

La escritura descafeinada de Nolan que repite una y otra vez los mismos tics en cada película. Lo de la edad de bronce y los pueblos del mar chirría como una puerta vieja, por ejemplo.