Crítica de La muerte de Robin Hood

Crítica de La muerte de Robin Hood

Fantástica película crepuscular y cruda, con carácter, ritmo y personalidad propias.

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

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Las leyendas son eso y las personas tras ellas se suelen parecer poco a lo que cuentan. En este caso, Robin Hood no es ni antihéroe, sino un criminal despiadado en sus últimos días, buscando una muerte que le esquiva, una última batalla y emoción antes de irse.

Cabrón sin escrúpulos como la película misma, Robin se hace viejo en un mundo crudo, sucio y violento en el que tienes que ser de lo peor si has conseguido cumplir tantos años. La estética recuerda a North man y no podía estar más alejada del color de Errol Flynn o la blandenguería de Kevin Costner.

Aquí hay sangre, fuego y carne cruda, suciedad y el reflejo de una época sin misericordia con un dedo de mierda siempre encima de todo, especialmente, sus protagonistas.

Little John es otro bastardo sin corazón que ha saqueado y matado toda su vida al lado de Robin, al que encuentra para que le ayude a recuperar la granja y la familia que le robaron y él robó primero.

En un ambiente vikingo de venganzas y pecados intergeneracionales, la redención aparece en forma de monasterio en una isla desierta donde Robin Hood comprenderá que hay algo más que violencia, muerte y venganza.

Pero como no te puedes librar del pasado, ciertos hechos lo perseguirán hasta la isla y mejor no destripar nada más. No porque vaya a arruinar ningún clímax espectacular, sino porque, precisamente, la renuncia de la historia a seguir los caminos de siempre en cuanto a desenlaces y acontecimientos es una de sus mayores virtudes.

El cambio de espectáculo por contención le favorece y hace de esta una de las películas más destacadas de entre las que he visto los últimos meses.

No es decir demasiado, lo sé, y sobre todo, esta película no será para muchos, que la considerarán lenta y aburrida para la atención destruida que gastamos. Pero es parte integral de lo que la hace buena.

LO MEJOR

Su tono crudo, su ritmo atípico, su negación a ir por el camino de siempre y la falta de concesiones.

LO PEOR

Que no tendrá suficiente éxito como para atreverse a producir más películas como esta