Crítica de Nicky la aprendiz de bruja

Crítica de Nicky la aprendiz de bruja

Deliciosa fábula con todo lo bueno de Miyazaki. Arte que ya no se ve.

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

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Es imposible ponerle pegas a Miyazaki. Si alguien parece que no puede hacer algo mal es él y Nicky la aprendiz de bruja es una deliciosa película tranquila que concede cien minutos de paz y arte.

Ya sabes lo que vas a ver si entras a una película de Ghibli y gracias por el reestreno en 4K (que yo reconozco que no distingo), porque eso me libró de Spider-man y sus hordas de fans.

Que me encanta que la gente vaya al cine en masa, ojo, porque así podré ir siguiendo yo a mi ritmo, pero que no me busquen para fenómenos multitudinarios o pelis meme.

Nicky no es Chihiro o Mononoke y tampoco lo pretende. Nicky es una historia plagada de la atemporalidad deliciosa y el estilo pastoral y calmado de Miyazaki, un oasis en el que puedes relajarte y contemplar una obra de artesano que ama cada trazo que vez en la pantalla.

Enraizada en la manera japonesa suave de contar las historias e impregnada de esa extrañeza tan peculiar y un poco chocante a veces, cuenta la historia de una niña bruja que, según la tradición, cuando cumple trece años debe emanciparse y buscar ciudad propia en la que ganarse la vida con sus artes, acompañada de su familiar, el típico gato negro, otra pieza entrañable de este puzzle soleado.

Lo hará como una rider sobre escoba voladora presagiando un futuro de precariedad y así debe encontrar su sitio en la ciudad y superar los retos de los nuevos comienzos en un mundo ya adulto, incluyendo un desafío clásico, perder sus poderes y tener que reencontrarlos junto a su confianza.

Nicky es una rareza, una joya, algo que nunca se repetirá y hay que ver. No es, ni de lejos, lo mejor de Miyazaki, pero sin serlo de nuevo está a años luz de cualquier otra cosa, especialmente la animación llena de ordenador y vacía de alma que te rodea por todas partes.

Una delicia, una pausa, agua fresca en el calor.

LO MEJOR

Que la esencia Ghibli rebosa en cada fotograma.

LO PEOR

Algunas partes y detalles no envejecen demasiado bien.