Crítica de Mandalorian y Grogu

Crítica de Mandalorian y Grogu

Otro churro sin imaginación, historia o pasión. Otro disparo de Disney al cadáver de Star Wars.

Calificación:

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La pereza regresa cuando me siento a hablar de esta película, contagiado por la que debió invadir a sus creadores, que se han limitado a aprovechar lo mejor del diseño de producción del Star Wars clásico y copiar y pegar una historia aburrida, plagada de personajes unidimensionales sin rastro de pasión, carisma, profundidad o interés.

Ni interés por ellos, ni de ellos respecto a lo que sucede o hacen.

Un personaje debe querer algo, dicen las nociones más básicas de escritura, pero estos personajes solo tienen una función, vender más y más muñequitos del pequeño Yoda ese. ¿Todo lo demás? No importa y los actores lo saben, haciendo lo mínimo para poner la mano y cobrar.

Tampoco ayuda que esa desgana inunde todo, desde las actuaciones en las que nadie pone el más mínimo esfuerzo, hasta la resolución de los conflictos, que se basan en que el Mandaloriano llega a un sitio y, prácticamente sin riesgo o problema, se carga a todos en tiroteos calcados y sin intento de innovación u oficio, a la John Wick, por ejemplo.

Se nota a la legua que, cuando encargaron la película, sus creadores fueron pillados por sorpresa (ellos mismos lo reconocieron) y aprovecharon los esbozos de la potencial siguiente temporada que tenían prevista para la serie. Esa estructura serializada no encaja como película y no se han molestado en adaptarla, de modo que es otro elemento más que juega en contra por varios motivos, siendo los principales su irregularidad y duración injustificada.

Un ejemplo de ese desequilibrio es cuando el mandaloriano queda herido y es cuidado por Grogu en el bosque, donde conoce al pescador. Típico episodio televisivo. O bien en cómo la película acaba a mitad, cuando se atrapa al supuesto as de la baraja más difícil de entre todos los objetivos imperiales (y que, como el resto de personajes, ni se desarrolla ni se muestra por qué era tan peligroso o había conseguido evadir a la Nueva República). De hecho, una vez más ese antagonista queda en caricatura, porque la captura resulta de nuevo lo más fácil del mundo al Mandaloriano, por lo del conflicto inexistente y demás.

Así, el desafío principal planteado al principio de la historia se resuelve a mitad y pivotamos a la poco interesante historia del Hutt y una multitud de CGI cutre.

En fin, un aburrimiento supino, ver desfilar muñecos sin alma para vender otros muñecos sin alma y creo que ya he escrito más de lo que merece esto.

Una mierda, en definitiva. Una mierda contagiada además por la peste actual en demasiadas películas, que todo está tan oscuro, que no se ve nada.

No bajéis tanto el brillo, joder, no consigue ocultar los defectos de todos modos.

LO MEJOR

El diseño de producción imperial.

LO PEOR

Que una IA lo habría escrito mejor.