Crítica de Backrooms

Crítica de Backrooms

Las viejas mitologías de Internet desembarcan en el cine con un «está bien» algo irregular.

Calificación: ⭐⭐⭐

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Estaba familiarizado con las backrooms y la mitología de los espacios liminales en los viejos creepypasta, de cuando éramos cuatro inadaptados en Internet. Sin embargo, no conocía a Kane Parsons, el joven director y Youtuber que ha realizado esta película y, antes que ella, la serie web en su canal sobre el tema.

Lo hace bien, espero que tenga una larga carrera y que a lo mejor eso consiga que los chavales vuelvan al cine a por algo más que el estreno viral de turno. Se me ha ocurrido ver una entrevista y ya parecía hasta las narices de la promoción y las estúpidas entrevistas que conllevan estas cosas (cuando tú solamente querías hacer lo tuyo), así que eso le da puntos.

Como ópera prima, Backrooms saca nota y esta es elevada en cuanto a producción y diseño, también en cuanto a tono y ambiente.

¿Y respecto a la historia que tiene que llenar todo ese vacío desangelado de los espacios?

Pues ya no tanto y dicho vacío se traslada al interior de los personajes. Esto no tiene que ver con las interpretaciones, nada que reprochar por ahí, sino al material con el que trabajan.

Me ha parecido leer que el guion está coescrito por Parsons junto a un escritor más bregado en esos barros, pero lo cierto es que podrían haberlo rematado más y habría quedado bastante redondo.

Con eso no me refiero a que apenas expliquen el universo, por ejemplo, lo cual sin duda le hubiera quitado buena parte de su mísitica. Las partes que tratan de explicar dicho universo quedan un poco confusas tal y como se disponen las piezas, pero el problema son los humanos de ese ambiente.

¿Se le ha ocurrido a alguien que un personaje puede desarrollarse y tener profundidad de mil formas que no sean necesariamente un trauma?

¿Y que una persona es mucho más compleja que lo que le sucede y no quedar definida casi completamente y reducida a una sola dimensión condicionada por dicho trauma?

La respuesta es no. Al menos en Backrooms, pero lo cierto es que resulta una dolencia demasiado común en demasiadas películas e historias actuales.

Que lo entiendo, porque no hay tiempo ni espacio para desarrollar un personaje como en un libro, pero quizá las historias no deberían usar todas el mismo recurso todo el rato.

Digo yo.

Del mismo modo, hay personajes que están ahí solamente para morir, como la pareja joven que se telegrafía a la legua, además de que la terapeuta traumatizada es de nuevo un tópico poco interesante en todos los sentidos.

De todas formas, ahora que me releo parece que estoy siendo más duro de lo que en realidad debo. Me pasa con las películas que creo que se han quedado al borde de algo realmente bueno y Backrooms estaba ahí ahí.

Es muy complicado trasladar lo que nació en un medio y funcionaba bien, en gran parte, por la naturaleza de dicho medio, como los relatos originales de los que hablaba o los cortos de la serie web. Y la película lo consigue, ese es un mérito que hay que resaltar.

Y quiero ver más de Parsons. Si le dejan hacer lo suyo y puede salir de esos espacios liminales en los que espero que no quede encasillado, será muy interesante.

LO MEJOR

El ambiente inquietante y no recurrir al susto barato.

LO PEOR

La historia se ha quedado a medio hilvanar, no llenando esos espacios liminales y dando la sensación de una masa algo cruda.