Crítica de El día de la revelación

Crítica de El día de la revelación

Disparo de fogueo de Spielberg, aburrido, tópico y que, si me apuras, no va ni de lo que dice.

Calificación:

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No iba buscando Encuentros en la tercera fase, ni al Spielberg de aquellos años, (que no tiene que demostrar nada y sus películas, desde hace bastante, se quedan en un meh), pero lo de El día de la revelación ya roza lo absurdo. Un correr en círculos que repite constantemente el mismo patrón insulso y memo, echando mano de cada tópico perezoso que puede encontrar.

Supongo que los más decepcionados serán los amantes del tema OVNI, porque no va de eso. La película son dos horas de supuesta «acción» con personajes de cartón huyendo de los malos más genéricos posibles. Qué fantasía.

Además, es el día de la marmota, no de la revelación, porque la secuencia de la persecución es siempre la misma.

Los malos acorralan al perseguido gracias a un dispositivo alien que sirve para todo lo que necesite el guion en ese momento. El bueno escapa de manera inverosímil (risible lo de la casa y la valla, escondiéndose de un grupo de élite que está a dos metros, como en esos tebeos de pequeño donde el protagonista se ponía tras una farola sobresaliendo por los lados). En el caso de que los malvados de opereta atrapen al protagonista masculino no pasa nada, porque entonces llega el personaje de Emily Blunt que, literalmente, entra caminando donde lo tienen encerrado y, con otros poderes alien que también sirven para lo que precise el guion en ese instante a fin de avanzar, lo saca de allí con la misma parsimonia.

Y vuelta a empezar con la persecución, que no tiene sentido porque, si hasta en el peor de los casos los héroes pueden salir andando de su encierro sin que nadie pueda hacer nada, ¿qué tensión hay?

Las absurdeces surgen por doquier, no solo con el artefacto alien o los poderes prestados a Emily Blunt, sino lo de la casa que están construyendo para ella que es todo un vehículo de lo absurdo en sí misma.

Primero, se sorprenden porque descubren que una de las vías de la revelación es el personaje de Blunt (al que no conocían), pero todo el rato están reconstruyendo su casa palmo a palmo. ¿Cómo saben cómo es dicha casa si no conocían a Blunt de antemano ni su historia? El guionista supongo que diría que no estaba prestando atención, porque estaba implicado en que el alien final les instruía. Y es cierto, no estaba prestando atención, porque todo es tan tonto y aburrido… Los únicos momentos de emoción son las variadas risas de vergüenza ajena (lo de la casa invisible como colofón).

Inconsistencias y sinsentidos, así se podría haber llamado, porque no hay otra cosa y te tienes que reír, pero no porque la historia lo pretenda. De hecho, yo ya estaba pidiendo la hora desde hacía rato cuando el otro valioso artefacto alienígena deciden dejárselo en custodia a la pareja del protagonista que ha sido poseída anteriormente por los malvados y usada para intentar asesinar a su novio.

Lo más valioso en manos de alguien a quien pueden poseer tranquilamente los antagonistas para que hagan lo que quieran.

Ok, brillante, escrito con la misma neurona que el resto de cosas, porque no es ni la idiotez más grande.

La cuestión es que abren con el tema de la revelación, nos pasamos dos horas en una persecución sin sentido tópica, exenta de tensión e inconsistencias… Y llegamos a quince minutos finales donde la revelación está bien, la presentadora de las noticias está excepcional y cerramos con ese «Escuchad» que vuelve a pisotear con estupidez barata el único brote verde que surgía a dos minutos de ese pitido final de partido que tanto ansiaba.

Voy a omitir que es muy boomer eso de que la revelación sea por la televisión, y encima una local, porque para qué molestarse más que los que hicieron la película.

Qué aburrimiento desaprovechado. Quien haya ido a ver OVNIs se ha llevado un Bourne de baratillo, la tónica habitual para rellenar horas innecesarias, por lo que estoy viendo de un tiempo a esta parte.

Una pena, pero Spielberg dispara con fogueo desde hace ya mucho.

LO MEJOR

Los minutos finales de la revelación y la presentadora que los narra.

LO PEOR

Que no va ni de lo que dice, es un Bourne de baratillo sin ninguna gracia y tópico hasta la risa (no buscada).