Crítica de ¡La novia!
Tremendo sinsentido que parece la obra de un estudiante de primero con demasiadas ínfulas.
Un viaje excesivo en todo menos en su ausencia de sentido. Un mascar arena para nada. Puro torture porn tramposo.
Calificación: ⭐⭐
El verano pasado tuve dos oportunidades para ver Sirat y me decidí por otras películas. Toda una suerte, pues fueron de las mejores de mi año cinéfilo. Pero ahora, con el runrún de los Oscars, vi que reestrenaban la cinta en el cine al que suelo ir y pensé que a lo mejor era una señal del destino.
Pero se me olvidó que el destino es cruel.
Al parecer, la película genera opiniones enfrentadas, un amor-odio que, en el fondo, es lo que hace el arte de verdad, no dejar indiferente ni ser rápidamente olvidable. Y en mi caso también resultó así, porque no me gustó nada y, a ratos, me pareció una tomadura de pelo demasiado tramposa.
Sirat es una película árida como los paisajes que muestra, como la historia que cuenta, gente perdida que busca a otra gente, inmersa en un contexto inquietante de raves en el desierto y una especie de guerra mundial insinuada al fondo de todo, de la que los personajes están algo aislados en cierto modo, como están aislados de todo lo demás.
Lo que ocurre es que, poco a poco primero y con un acelerón importante después tras «el suceso», se convierte en puro porno de desgracias bastante baratillo e innecesario, en demasiadas ocasiones inverosímil y buscando superarse a sí misma en el shock, hasta que te saca de la película porque esas cartas marcadas se pasan de frenada y también pasan de intentar emocionarte a intentar manipularte.
Sirat intenta simplemente cogerte de las tripas y no soltarte, pero la verdad es que con más trampa y artificios que con verdadero sentimiento orgánico.
El primer acto despierta cierta curiosidad a pesar de que ya estés mascando arena, pero es en el segundo donde la narrativa se pierde y deambula junto con los personajes hacia ese viaje a ninguna parte (en el que tres bidones de gasolina dan para lo que parece una vuelta al mundo en círculos de arena).
Tras todo eso, viene el clímax a rematar todo de una manera tan atroz en tantos sentidos de la palabra, que me sacó definitivamente de la película y ya simplemente esperé el final mirando, pero sin ver demasiado porque qué más daba.
En mi caso, Sirat no me parece la propuesta genial y provocadora de la que hablan muchos, viéndose las costuras nihilistas de un viaje que es poco menos que la excusa para una tortura de personajes bastante exenta de atractivo.
Le iba a poner una estrella, porque esta es mi casa y estas mis neuras, pero no la merece porque, aunque a mí no me gustó nada, tiene virtudes que no puedes reprochar, como las actuaciones o la cinematografía.
Y también porque creo que es genial que se hagan películas como esta y arte libre, aunque para estas propuestas no es necesario que contéis conmigo, ya elegiré otras cosas, como el verano pasado.