Crítica de ¡La novia!

Crítica de ¡La novia!

Tremendo sinsentido que parece la obra de un estudiante de primero con demasiadas ínfulas.

Calificación:

en

No tenía ni idea de qué iba a ver con esta película, excepto que era algo sobre la novia de Frankenstein, pero lo que resultó ser es un proyecto de estudiante de primero de cine con ínfulas, que intenta demasiadas cosas sin rematar ninguna y confunde contar una historia con unir un montón de escenas con costuras más toscas que las del monstruo de Shelley.

Maggie Gyllenhaal escribe y dirige, pero lo cierto es que, aunque valoro que se hagan películas diferentes y eso siempre es un plus, me temo que así no…

A pesar de que el casting hace lo que puede y está lleno de pesos pesados, como Penélope Cruz, Christian Bale o Jessie Buckley (actriz de moda, de las que ahora ves por todas partes durante una temporada y que hace poco asomaba aquí también en Hamnet), el material con el que tienen que trabajar es ínfimo en cuanto a diálogos o construcción de personajes. Así que, de donde no hay, no se puede sacar.

La película inicia mil veces un tema o una línea y la abandona sin madurar, provocando un efecto habitual en historias escritores novatos: Que a lo mejor tú en tu cabeza de guionista tienes todas las piezas, pero las que muestras son demasiado pocas como hacerse una composición completa de lugar, O mucho peor aún, implicarte lo suficiente como para crear emociones.

Otra muestra de errores de escritura principiante es lo poco clara que queda la relación de la protagonista con el mafioso del principio. Este desaparece de casi todo el metraje para que, al final, esa relación clave la diga un personaje de viva voz con una exposición novata de libro (en lugar de mostrarla), y luego dicho mafioso reaparezca demasiado tarde a hacer de pieza clave cuando ni te acordabas de él o ha asomado en horas.

Si es crucial, dedícale más tiempo. Especialmente, el que has empleado yéndote por mil caminos a ninguna parte durante eternos minutos.

Lo mismo ocurre con los otros cien temas que se tratan de meter con calzador, como el de la violencia contra las mujeres, que dispara una rebelión tan poco creíble y tan de papel de fumar como la de aquel timo llamado Joker con el alzamiento contra los ricos. Ambas películas comparten una superficialidad de parvulario, que resuelven con escenas fugaces que se te olvidan en un marasmo de otras igual de poco interesantes.

El resultado es una ausencia de emoción en todo porque no conectas con nada y un efectismo vacío en sucesos o diálogos. Estos están trufados de una pedantería constante y la misma ausencia de sentido que todo lo demás.

La película dura poco más de dos horas que parecen cuatro y comete otro pecado en cintas de este tipo: Se niega a terminar.

Cuando crees que lo va a hacer, he aquí otra escena que no añade nada y que bien podría ser la de una pared pintada secándose, porque transmite la misma sensación.

Una pena, porque la premisa me pareció interesante, pero lo cierto es que enseguida te corre un sudor frío, porque sientes que a los cinco minutos ya se ha despeñado por un barranco de estilo (derivativo) sin sustancia.

LO MEJOR

El diseño de producción no está mal.

LO PEOR

Todo lo demás, que es lo que hace que una película sea una película.